Ya habían pasado treinta minutos después de lo acordado. Los periodistas, quienes fueron informados que el mandatario dominicano partiría a China a las 9:00 de la mañana del miércoles llegaron desde las siete para obtener las mejores posiciones; al final todos estuvieron en el mismo lugar.
El sol estaba
ardiendo. El reloj ni siquiera tocaba las 10:00 de la mañana cuando algunos
funcionarios, en jeepetas color negro, iban escoltados por miembros de la
seguridad hasta un salón VIP ubicado en la base aérea de San Isidro, donde degustarían
platillos antes de trasladarse al longevo vuelo que tendría su primera parada
en una terminal aérea estadounidense.
Pese a que los
periodistas vociferaban los nombres de los funcionarios públicos antes de que
estos accedieran al espacio para comer, no lograron obtener ninguna entrevista
exclusiva ni declaraciones importantes.
Una guardia abrió
la puerta para pasar a la pista de aterrizaje. El avión color gris, que tenía
en uno de sus bordes una pequeña bandera criolla, estaba estacionado, con las
escaleras abiertas y en espera de ser tripulado.
Después de actos
protocolares realizados por miembros del Ejército Nacional, solo un funcionario
habló con la prensa: el ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Vargas. En
sus palabras demostró la expectativa
sobre la visita al presidente chino Xi Jinping.
El primero en
entrar fue Danilo Medina, quien caminó la alfombra roja que llevaban al camino del avión.
Solo dijo de lejos “cuando vuelva” mientras saludaba a los periodistas y fotógrafos
que fueron a cubrir su salida del país.
Durante su estadía, #DaniloMedinaEnChina estará acompañado de una delegación de funcionarios y empresarios de las áreas en las que se prevé que ambos países desarrollarán proyectos de cooperación, entre ellas turismo, agricultura y zonas francas. pic.twitter.com/bNkAoP4ZTV— PresidenciaRD (@PresidenciaRD) 31 de octubre de 2018

No hay comentarios.:
Publicar un comentario